Charla · Academia RFEF

Marcelo Bielsa — Liderazgo y gestión — Academia RFEF

septiembre de 2025 · Academia de la Real Federación Española de Fútbol · Las Rozas, España audio · IA

Voy a hacer referencia a algunos aspectos de cosas más coloquiales, menos rígidas. Quería empezar por hacer referencia al grupo de trabajo con la que funcionamos los entrenadores actualmente. Los grupos de trabajo tienen entre 15 y 20 personas en la actualidad. Si uno hace el videoanálisis de un tema, la preparación física de otro tema, la evaluación de los datos físicos de otro tema, todo lo vinculado con la sanidad, la logística. En total se juntan una cantidad enorme de gente y es muy difícil armonizarlo, controlarlo, a todo eso.

Y yo quería dar dos o tres cosas que siempre consideré que son importantes para mantener, mire, la distribución equitativa de tareas, tiempo y energía es vital para que el grupo funcione. Es muy difícil gestionar un grupo donde algunos trabajan poco, otros mucho, y no hay un equilibrio en las prestaciones. Entonces, yo siempre, es muy muy costoso tener una estructura que controle a 20 personas, pero yo creo que es indispensable. El segundo gran desafío es poder delegar. Para mí, delegar es un acto de salud en un grupo de trabajo, siempre y cuando aquello que delego, el que lo reciba para hacerlo, lo haga bien.

Y en la medida de lo posible, como si lo hiciera, en este caso yo, cuando se trata de mi especialidad. A mí no hay cosa que yo le dedico muchísimo tiempo a enseñar cómo se hace o cómo deseo que se haga aquello que le encargo a cada una de las personas con las que trabajo. Y me da mucha alegría que el proceso de enseñanza con el que yo me vinculo con mis compañeros lo convierta en las diferentes especialidades en mejores de como yo les enseñé que se hacía.

Y eso pasa habitualmente. Yo cada vez noto que aquellos colaboradores a los que le comuniqué una forma de hacer una tarea, hoy la hacen mejor de lo que la haría yo. Y delegar es muy, muy saludable para un grupo de trabajo. Y otra cosa que es indispensable es verificar el saber del que nos acompaña. En el fútbol, en esta gran cantidad de gente que acompaña a los jugadores, internamente hay un constante comentario. Todo el mundo comenta respecto de los procedimientos que se llevan a cabo para desarrollar el entrenamiento de un equipo de fútbol.

Y es muy bueno que uno verifique el conocimiento de los compañeros, porque eso garantiza que se difunde internamente lo que intentamos hacer con conocimiento del desarrollo elegido. Yo estoy acompañado con un compañero de trabajo, Luca Uvinia, que todo lo que yo le enseñé a hacer, porque hace muchos años que está cerca de todos nosotros, ahora lo hace mucho mejor de aquello que yo le propuse que aprendiera. El otro aspecto, que también es muy importante, muy muy importante, estas son cosas que todo lo que uno pide hay que demostrar que es necesario.

Si uno pide cosas, y cuando nosotros los entrenadores tenemos un exagerado poder de decisión, y los seleccionadores tenemos poder de decisión y mucho tiempo entre partidos libre, entonces podemos hacer infinidad de cosas. Y pedimos, pedimos, pedimos, todo tipo de… Acá creo que le dicen rizar el rizo, ¿no? Que es insistir en la obtención de información, que no podemos hacer nada con esa información, porque ya la que tenemos es suficiente y abarca el problema que queremos resolver. Por eso nunca pido algo que no vaya a utilizar, porque es no respetar al compañero de trabajo.

Lo segundo que quiero comentarles, que para mí es fundamental, es el poder que tiene, el poder de las emociones, Y el poder del amor propio, el poder del orgullo, como el jugador emocionado, multiplica la intensidad de sus recursos. Lo quiero explicar un poco mejor. Los jugadores son buenos por las virtudes que tienen, pero luego el mejor no es el que más virtudes tiene. El mejor es el que puede poner en juego el porcentaje más alto de las virtudes que posee. Porque tener una cualidad no quiere decir usarla para competir.

Entonces, la utilización de un porcentaje alto de los recursos que un jugador tiene, está basada, ¿qué es lo que más lo desarrolla? La emoción. El jugador emocionado, ahí lo veo a Sorín, que era en la época que yo dirigía la selección argentina, representaba exactamente eso, un impulso de emociones que llegaban a todos lados. Ni que hablar que él no las necesitaba porque se abastecía a sí mismo de emociones. Pero verlas, ver su capacidad de emocionar, de emocionarse, nos hacía más fuertes a todos. Y evocando una cosa de ese estilo, formaba parte de algún segmento de la selección argentina que a mí me tocó dirigir.

Heinze, jugador de muy pocas palabras, pero un líder silencioso que convencía por lo que transmitía, no por lo que decía. Y él, cuando estábamos a punto de salir al campo, él se paraba en ese ramillete de jugadores que están por salir, y decía una frase que yo no la olvido, a correr y a darlo todo. Y yo la esperaba la frase, yo era más fuerte si escuchaba la frase y más débil si él no estaba o si yo no la escuchaba. Había ocasiones en que salían al campo antes de que yo alcanzara a estar con ellos y yo sentía ese vacío.

Entonces, el jugador de fútbol, yo quiero mostrarle algo que indica hasta dónde es capaz un futbolista de producir acciones de valor que no están basadas en el entrenamiento. Una persona que comenta lo que yo les comenté en la charla anterior no puede menos que ser descripta como una persona obsesiva y como una persona que quiere abarcarlo todo. Y eso es cierto, que yo soy obsesivo y que quiero abarcarlo todo, pero sé perfectamente cuál es el límite de esa gestión. Y si me dieran a elegir entre saber de fútbol o saber de seres humanos que juegan al fútbol, quisiera saber sobre seres humanos que juegan al fútbol.

Porque si saber de seres humanos que juegan al fútbol, te vuelve mucho mejor entrenador que saber de fútbol. Eso no tengan la más mínima duda. Yo cuando comencé a pensar que quería ser entrenador, le dediqué mucho tiempo, estudié el profesorado de educación física con el solo afán de poder ser mejor entrenador. Y estudié fisiología del ejercicio porque pensaba que saber cómo se produce la energía me iba a dar herramientas fundamentales. Si hoy empezara de nuevo, estudiaría psicología, cómo funciona, cómo se articula la mente con las exigencias de la competencia.

Estudiaría respecto de los valores alrededor de los cuales hay que gestar la estructura de un equipo de fútbol. Los equipos de fútbol son sólidos por los valores alrededor de los cuales se reúnen. Eso es lo fundamental. Por eso, es una labor, cuando usted consolida un grupo, un equipo, la solidez de ese equipo se mide especialmente por el comportamiento frente a la adversidad. Cómo funcionan cuando las cosas no funcionan. Y para funcionar cuando las cosas no funcionan, el combustible es la unión de los jugadores alrededor de cuatro o cinco ideas básicas.

Básicas. Por eso es tan importante determinar cuáles son las cualidades, valores que de ningún modo se pueden traicionar. No pueden ser muchos, cuatro o cinco, pero que todo el mundo esté de acuerdo de que eso es innegociable. Yo, para justificar qué es capaz de hacer un futbolista, no en función de sus posibilidades, de su entrenamiento, de su preparación, sino en proporción de aquello que lo moviliza que lo estimula porque una cosa es estar entrenado y otra cosa es correr en proporción al grado de entrenamiento que adquiriste son cosas totalmente distintas quiero que vean esto y yo después se lo voy a comentar ¿Ves? Tenés un poquito de atención.

Esa es una radiografía. De lo que puede la emoción y de lo que puede la mente. En ese caso, en ese momento, Chilaber tenía un sobrepeso equivalente al 10% del total de su peso corporal. ¿Por qué llegó a esa pelota? Únicamente porque la pateaba Maradona. Como la apateaba Maradona, su espíritu de competencia, su orgullo, su amor propio, dijo no. Mañana la foto no puede ser. Maradona le convirtió un gol de tiro libre a Chilaver. Y llegó esa pelota. Si ustedes, ahí no hubo entrenamiento, no hubo, nada de lo que sucedió está ligado a ninguna otra cosa que no sea el amor propio de un jugador de esos quilates.

Entonces, ¿qué quiere decir eso? Que los entrenadores se nos abrió un campo de influencia desconocido. Cómo operamos, cómo entramos a la mente de los jugadores y cómo logramos que la emoción potencie sus cualidades. Por ejemplo, el miedo. Nadie autoriza el miedo. El jugador que tiene miedo está desacreditado. No se puede tener miedo. Y yo digo no, es indispensable tener miedo. Estoy hablando de porcentajes, no todas las personas son iguales. El miedo es un potenciador de la defensa. El jugador que está preparado para neutralizar el peligro o para aprovechar la debilidad, sufre el miedo inherente a lo que tiene que resolver.

Entonces, si está despreocupado, es peor. Y si está tensionado, es mejor. La posición defensiva es una posición donde todo el cuerpo se tensiona. Entonces, el que está tensionado… Ahora, ¿por qué entrenar es un arte? Porque si usted, el miedo tiene un umbral. Si usted sobrepasa el nivel de miedo, aumenta el peligro que tiene que enfrentar, lo sobredimensiona, no de acuerdo al peligro verdadero, sino al que genera su temor. Y ahí el miedo es contraproducente. Por eso yo voy contándoles cosas que yo les digo, sí, es importante que el jugador tenga miedo.

Entonces, por supuesto que la respuesta sería no. El jugador tiene que tener autoestima, confianza, seguridad, confianza en sí mismo, libertad para creer, todo lo que usted me diga. El miedo también. El componente amateur, en un fútbol que está súper profesionalizado, el jugador tiene que tener una dosis de amateurismo que lo engrandece, lo hace mejor. Entonces, para ser un gran profesional, tenés que sentirte amateur en un montón de sensaciones. Yo voy a poner dos ejemplos. Un día, en un partido contra Paraguay, en el Monumental de River, por la eliminatoria, Al final del partido, Samuel, el central izquierdo de la selección argentina, erró un gol de esta distancia, estaba acá de la línea, hizo así, pateó y se fue por arriba del travesaño.

Y cuando entró al vestuario, un jugador parco, inaccesible, imposible de cifrarlo, se le saltaban las lágrimas. Por supuesto que hizo lo imposible para que nadie viera que llorara. Era en otra época también, vio que ahora en la televisión, si usted amaga nomás que va a llorar, el periodista le dice, ¿querés llorar? Llorá tranquilo, sí, sí, porque llorar condimenta. Y yo dije, puta, este tipo qué extraordinario. Empatamos el partido 0 a 0, no lo ganamos, pero era amateur puro. Estaba sufriendo por haber errado un gol inevitable, como si fuera un chico que vuelve a casa después del campito y está triste porque su equipo no ganó y se le caen las lágrimas.

Entonces, miren, el tema, me acuerdo de otra anécdota, por eso el amor propio de los jugadores, El jugador tiene que tener una dosis muy alta de vocentrismo, de vanidad, de sobre observarse, de quererse más de lo conveniente. ¿Por qué? Y porque si no, no puede crear. no tiene esa admiración por sí mismo que le permite construir jugadas decisivas. Entonces, jugábamos un partido en Colombia, y de visitante, a la noche, que lo ganamos el partido, Y Batistuta era el nueve de nuestro equipo. Entonces, vio cómo son los cornes, va uno al palo, uno a la curva y uno poníamos acá a ocho metros.

Eran tres, el arquero cuatro, un rebotero y cinco cabeceadores. Nosotros teníamos exceso de juego aéreo. Entonces a Batistuta le tocó ir acá. Ni fue al palo ni fue a la curva. Le tocó ir acá. Terminó el partido, a mí me quedó grabado ese partido porque Batistuta hizo un gol y como si fuera esto, por eso uno vio que la memoria rescata de cualquier lado las cosas que alguna vez te emocionaron. Yo voy del comedor diario a la cocina a decirle algo a mi mujer y cuando llego no sé qué le iba a decir.

Y mire, acordarme de todas estas cosas. Entonces el Piojo López le tira un centro y Batistuta acá mete el gol. Y yo me acuerdo que el Piojo López hizo la pegada y después hizo la definición en el mismo acto. ¿Me entiende? Como diciéndole, estoy tan metido en lo que está pasando que necesito reproducir tu gesto. Ese es un acto de consustanciación, de implicación, de convivencia, de equipo muy, muy grande. Entonces termina el partido y estábamos todos contentos, visitantes en Colombia, Y había, como en todos los vestuarios, una sala individual y Batistuta, yo lo conocí a Batistuta a los 16 años, me dice, tengo que hablar con usted.

Y me lleva a ese cuarto y me dice, ¿cómo yo voy a ir a los 7 metros? Esa es una tarea menor. Ahí van los inútiles. Yo no puedo ir nunca más. Dice, se lo digo después del partido, porque para evitar cualquier tipo de conflicto antes de jugar, pero yo ahí no puedo ir más, piénselo, me está ofendiendo. Y estaba sintiendo eso, se olvidó de todo, que había hecho el gol, que ganamos por un gol de él, que estaba indignado por la ofensa de atribuirle un rol menor.

¿Cuál es la contracara de ese acto, entre comillas, exagerado? Que cuando le daba los roles importantes, se mataba para imponerse respecto de esos roles. Y en cuestión referida al peso, yo vi una foto ahora que digo que es extraordinario, ¿qué habrá pasado? Me muero de ganas de saber qué pasó. Lo vi a Bellingham que otro jugador respecto del previo a su lesión, bien flaquito, ceñido. Yo soy de la idea de que esa musculatura desproporcionada que tienen los jugadores, especialmente en el tren superior, es un hecho estético, que no es un hecho vinculado con la necesidad competitiva.

Porque hay jugadores que necesitan fortificar la capacidad de choque y de oposición, pero soy mal pensado, pero yo creo que tiene más que ver con el espejo que con los rivales. Y que los jugadores insisten con esa musculatura sin pensar que esa musculatura les quita algo vinculado con la técnica. La rigidez es lo contrario de la soltura y el gesto técnico reclama la facilidad que el cuerpo debe tener para moverse. Yo soy enamorado de algunas cualidades, muy poco desarrollada, el equilibrio, la lateralidad, el cambio de dirección, la educación del movimiento, porque todo eso, la movilidad articular, la elongación, la flexibilidad, todo eso hace al jugador más apto para la creación.

Y respecto del peso, el fútbol recibe la visita de un montón de gente, especialistas, sobre todo del área de la salud, de la salud de la mente, de la salud del cuerpo, de la preparación física, enorme cantidad de gente. Pero no son amigos del fútbol, son invitados atraídos por lo que el fútbol ofrece, No gente que comprende el fútbol y que quiere involucrarse. Entonces, aparece el tema del peso. Como una cosa, para mí es fundamental. ¿Por qué es muy importante? Primero, ¿cómo se define el peso? ¿Cuál es el peso ideal de un jugador?

Entonces aparecen las mediciones, el somatotipo, la composición corporal, los perímetros musculares, toda esa infinidad de datos. Yo defino de este modo el peso ideal de un jugador. Nosotros registramos, de todos los jugadores de la selección uruguaya, esto no es que me estoy haciendo propaganda, el peso semanal, la calificación de cada partido, que nosotros lo vemos y lo calificamos, el rendimiento físico, que hay un procedimiento que llevamos adelante, y vamos poniendo partido a partido. Entonces, yo busco un segmento de tiempo de mínimo 30 días, donde el jugador haya jugado bien y haya corrido.

No es tan importante lo que corrió, sino que haya jugado bien. Entonces, cuando encuentro un periodo de regularidad en el rendimiento físico, en el puntaje, le pregunto, ¿cuánto pesaste en este mes? Ese es tu peso ideal. El peso ideal es aquel que te permite jugar bien de manera duradera. Pues si juegas bien un partido, da lo mismo que este flaco, gordo o lo que sea. Pero si vos jugás bien seis partidos seguidos, ese peso es el que te permitió jugar bien. Y aparte el peso, el peso ideal indica lo siguiente.

Mire, primero que no estás ansioso. La ansiedad es un proceso muy dañino para los seres humanos. La ansiedad significa, tengo intolerancia a esperar el paso del tiempo para conocer el resultado. Eso es ser ansioso. Tiene una deformación que es la angustia, que empeora la situación. Cuando vos tenés poca tolerancia a esperar que los hechos sucedan, lo que haces es imaginar que va a pasar lo peor. Al no tener respuesta, imaginás la respuesta y imaginás lo peor, y eso genera angustia. Entonces, el jugador que está ansioso o angustiado, pero vamos al ansioso, la angustia es otro estadio.

El jugador que está flaco no está ansioso. El jugador que está flaco entrena bien. El jugador que está flaco come bien. Y el jugador que está flaco está entusiasmado por el proyecto deportivo al que pertenece. Esas cuatro cosas van más allá del tema del peso. Si vos tenés un jugador que come bien, que entrena bien, que descansa bien, que está entusiasmado y que no está ansioso, la labor está hecha. Respecto de correr, para mí es fundamental, yo sé los valores base, entre comillas, ¿no? A mí me tocó trabajar en Francia con un preparador físico, Benoit Delaval, extraordinario, que me dedicó durante cuatro años, tres horas diarias, a enseñarme a interpretar lo que dice el GPS.

Porque esa es otra costumbre del fútbol, que reclamamos un sinfín de recursos tecnológicos y cuando los tenemos no sabemos qué hacer con ellos. Entonces usted ve que hay un montón de tecnología a disposición de los cuerpos técnicos. Yo no quiero generalizar porque sería injusta, pero yo, en mi caso personal, es que siempre estoy reclamando tecnología y después pasan años hasta que aprendo a usarla o no la aprendo a usar. Entonces, este hombre de Laval me enseñó y yo aprendí, sé lo que significa cada cifra, lo que es cada cualidad, duración, intensidad, sprint, aceleraciones, desaceleraciones, lo que corre un central, un lateral, un mixto, los valores, lo que es velocidad máxima, bueno, todas esas cosas.

Entonces yo sé lo que corren los jugadores, porque en esa gráfica se ve una bolita que lo ubica, en sus valores máximo, medio o mínimo, en cada cualidad. Entonces yo cada fin de semana sé cuánto corrieron, si corrieron mucho o poco, con una salvedad también, porque eso indica lo poco que sabemos. Hay modelos de partido, modelos de partido, tipos de partido, donde aparecen valores muy bajos que no son por falta de esfuerzo, sino porque en ese modelo de partido no se puede correr más que lo que se corrió.

¿Entienden lo que quiero decir? Es decir, si vos jugás un partido de arco a arco, No es lo mismo que si jugás un partido de aquí a aquí. Por eso es muy importante cuando los jugadores tienen valores bajos o cuando tienen valores altos que los expliquen por qué tienen. Pero voy a esto, que esta es una afirmación que a mí me encanta haber llegado a esa afirmación. Yo siempre cuando digo algo digo, ¿qué opinará Menotti? Porque como, o ¿qué opinará Valdano? La gente que yo sé que no piensan en mi misma frecuencia, que tienen otra idea que yo.

Yo siempre que pienso algo, lo primero que hago es imaginar qué pensará alguien a quien yo respeto, pero que no está de acuerdo conmigo. Someter lo que uno piensa a un análisis serio de alguien calificado. Entonces, para mí correr mucho es importantísimo. ¿Y cuál es la definición que me lleva, cuál es la experiencia que me lleva a decir eso? La experiencia que me lleva a decir eso es que el que corre mucho no quiere decir que juegue bien. Correr mucho nunca es sinónimo de jugar bien, pero sí es sinónimo de no jugar mal.

El que corre mucho no juega mal. Y es probable que juegue bien. ¿Por qué? Y bueno, yo como toda la semana, desde hace muchos años, desde que empecé a trabajar en selecciones, veo la relación que hay entre el rendimiento físico y producción futbolística. Y hay un porcentaje alto que indica que el que corre mucho es difícil que juegue mal. Después hay que hacer dos salvedades importantes. ¿Para qué se corre? Hay dos opciones de correr. Uno corre para recuperar la pelota o corre para desmarcar y construir juego ofensivo.

Cuando un equipo necesita de muchos metros para recuperar la pelota, es que hay desorden, que hay desorganización o que hay una superioridad muy evidente. Pero los metros inútiles que se consumen en la desmarcación que distrae y que no es habilitada, pero que mejora el juego ofensivo, esos metros valen oro. Y aparte, el que corre mucho compite, es generoso, corre por sí, corre por los demás. Mira, hay una cosa que es automática. Cuando usted ve, cuando un equipo es bueno, una característica de un equipo bueno, este da un pase equivocado, gira y corre desesperado a resolver el error.

Este da un pase equivocado y los compañeros giran y corren desesperado a resolver el error. Esto, me equivoco y reacciono, tuve la culpa. Pero lo otro es solidaridad, espíritu colectivo, sensación de equipo. Entonces ahí hay un elogio al esfuerzo. Después yo les quiero contar algunas cosas. Miren, cuando uno me pasó y aprendí para siempre, yo sé las consecuencias de volver lentamente una pelota detenida a favor. Usted tiene ocho jugadores en el área rival. ¿Cómo se regresa a las posiciones naturales, originales? Hay que hacerlo a muy alta velocidad.

¿Por qué motivo? Porque es muy probable que la pelota se vuelva a poner en juego a partir del arquero propio con jugadores fuera de posición. Es decir, el arquero la recibe y la juega y no espera la reconstrucción posicional del equipo que se distribuyó para ir a un córner. Entonces es muy importante volver rápido. Es un detalle. Entonces yo venía insistiendo con un jugador que no volvía rápido y que no volvía rápido y hasta que un día no volvía rápido, generó un gol en contra. Entonces en ese momento yo dije, quise hacer una reunión con todo el equipo y dejar en evidencia al jugador que no había vuelto a la velocidad requerida.

Y me di cuenta de la reacción de los compañeros. La reacción de los compañeros fue, nadie dijo nada, la reunión no se hizo, el jugador dijo, cuando iba a entrar a la reunión, dijo, ¿Usted va a mostrarle a todos que yo no volví rápido? Sí, le dije. Yo no entro a esta reunión. Se dio vuelta y se fue. Para mí fue una lección que aprendí para siempre. Los jugadores no estaban del lado mío, que era quien tenía razón. estaban del lado de que no querían que yo pusiera en evidencia a un compañero delante de ellos, porque eso iba a generar desunión.

Y yo escribí la conclusión, entre una medida justa que divide y no tomar una medida justa y garantizar la unión, Hay que garantizar la unión, porque no hay nada más importante que la unión de los jugadores. Por supuesto, eso no quiere decir que el entrenador no pueda administrar premios y castigos. Claro que puede y debe, pero nunca implicar en sus decisiones al resto de los compañeros. Mire, hay tantas cosas que uno aprende. Cuando usted bióloga en algunas instituciones, algunos cuerpos técnicos, algunos entrenadores, empiezan a generar un reglamento de obligaciones y de castigos.

Entonces, usted dice, bueno, ¿cuál es el efecto de eso? El efecto de una sola. Adiestra a los jugadores en cómo alterar la regla que usted impuso. Entonces, ¿usted qué hace cuando aumenta el grosor del reglamento? Los jugadores se entrenan y cada vez son más hábiles para llegar tarde y no ser visto, para entrar por este lado, para irse de noche, todo ese tipo de cosas. Entonces, es muy importante, muy muy importante, pocas reglas, pocas órdenes, hablar lo menos posible. La única, hay algo que sí es fundamental, que es hablar en protección de los más débiles del equipo.

Ahí no hay forma de mirar para otro lado. Miren, esta es una experiencia que yo viví y duró un minuto. No sé si ahora se estila o no, pero en aquella época había un premio por ganar un partido, una copa, un título, lo que sea. Entonces se hace una reunión y nosotros como cuerpo técnico la llevamos adelante. Entonces, la primera pregunta, yo digo, yo creo que el premio hay que distribuirlo entre los que jugaron, que son los que obtuvieron el éxito. Entonces, estaban todos, sí, sí, por supuesto, los que jugaron son los que…

Entonces, pasaron 15 segundos y yo dije, bueno, los convocado, porque hay algunos que no entraron, pero porque no se dio, estaban, acompañaron, simplemente. Y sí, sí, no, es cierto, es cierto, entonces entre los convocados. Y pasaron otros 15 segundos y yo dije, y los más débiles, los peores, sin los cuales no haríamos las prácticas de fútbol, porque seríamos 16 en aquella época. A eso, nada. No, no, no, sí, a eso también. Entonces, en un minuto, el código moral, inconscientemente, va cambiando. Por eso es tan importante educarlo a la persona con la que uno convive Tratando de que salgan sus mejores sentimientos El sentimiento, por eso yo qué quería decir Mirá, hay una cosa que no se puede mirar para otro lado aunque a veces se confunde Hay un hábito, me acuerdo de una cosa que es extraordinaria, yo trabajé en el fútbol inglés y alguien un día me explicó cuál era la diferencia entre un jugador británico y un jugador latino.

Trabajar con jugadores británicos, los del Athletic de Bilbao son muy parecidos a los británicos, es extraordinario. Y hay un ejemplo, si vos a un jugador británico le decís, está en un puente y le decís tirate al río, el jugador se tira, veterano, joven, lo que sea se tira. Cuando está en el agua, te pregunta, ¿para qué me pediste eso? Pero primero se tira. Un jugador latino está dispuesto a tirarse. Pero primero te pregunta, ¿para qué querés que me tire? No se tira sin saber el objetivo.

Si el objetivo lo convence, se tira. Si el objetivo no lo convence, se tira. Y esa incondicionalidad del jugador al mensaje del entrenador, porque los entrenadores también queremos ser parte. Hay cosas que suceden, que cada vez suceden con más frecuencia y que no son condenadas. Y el otro día en un partido de eliminatoria, a un chico, suerte que no puedo contar el hecho sin que se pueda saber la referencia, lo cambia el entrenador, entonces para manifestar el enojo, entra a la zona del banquillo, tira la camiseta, se saca la camiseta, se tira la camiseta, no, y después empiezan las explicaciones, no, si el problema sería que no se enoje, o el problema tiene 200 pulsaciones, Todas cosas inadmisibles. Cuando el jugador manifiesta la insatisfacción por ser reemplazado, lo que está poniendo en tela de juicio es la decisión del entrenador.

Entonces, es como, tiene el mismo efecto de que si un jugador erra un gol y yo digo, hago así, te muerto, así no se puede convivir, no hay grupo que soporte eso. Entonces, la norma es muy sencilla, yo no te critico y vos no me criticás, y se terminó la historia. Cuando tenés algo que decirme, buscás la intimidad para decirme aquello que creés que yo tengo que escuchar, pero nunca lo hagamos públicamente porque si vos te arrogás el derecho de criticar mis decisiones, yo estoy en derecho de acusarte públicamente frente a tus errores y eso es imposible de sostener.

Entonces, pero claro, mire, respecto del tema de la convivencia, que es un tema que estamos hablando, esto es una recomendación, una sugerencia. Los grupos, yo tuve pocas veces éxito en mi carrera, más allá de la descripción generosa con que me han descripto aquí. Pero siempre hubo una estructura en común, un porcentaje de jóvenes dentro del equipo, dispuesto a darlo todo, buscando su espacio. con una efervescencia muy marcada y concediendo cualquier cosa con tal de merecer ser jugador titular de un equipo. Después está el otro extremo, entonces los jóvenes, bueno ahora cambia todo, pero los jóvenes en general son un aporte que empuja, que acompaña, que moviliza dentro de un equipo.

Después está el otro extremo que son los veteranos, que deben, que son extraordinarios si no reclaman privilegios ni jerarquías, sino que ofrecen, no es que te dicen Sosteneme para que no me caiga. Vení que yo te subo. Ese es el verdadero rol de un veterano. Y después está la clase media, que es difícil de gestionar porque no necesitan de nadie. Entonces, usted tiene los jóvenes que hacen lo imposible por llegar y los veteranos que se están yendo del fútbol. Y si son generosos, son oro en polvo.

Después están los jugadores que están en su plena, en plenitud, que normalmente son los que definen los partidos. Y que no hay que gestionarlos, se gestionan a sí mismos, movilizados y apoyados legítimamente en su estado de gracia, porque el mejor momento de la carrera de un jugador, que se yo, entre los 24 años y los 30 años, habrá cambiado la escala. Entonces ahí también hay una experiencia para formar los grupos. Y agrego algo más. Yo siempre los grupos los formo así. 18 titulares, 4 jugadores que si no son convocados o no juegan, no los lastimo.

Y 11 jóvenes que merezcan ser tercera opción por posición. Y bueno, todo eso hay que explicarlo, pero cuando uno tiene 18 titulares, 4 semititulares y 10 jóvenes, la armonía del desarrollo del año es mucho mejor. Bueno, es todo. Muchísimas gracias. Fue un gusto estar con ustedes.


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