Conferencia · Vélez Sarsfield

Marcelo Bielsa — Entrevista inédita — 1997 (audio)

1997 · entrevista de archivo (fecha aproximada), etapa Vélez · Argentina verificada

La Argentina sobrevalora, sí puedo decir que sobrevalora al fútbol, pero no quisiera decir que debería valorar en sustitución de ubicar al fútbol en su verdadero lugar, ¿no? Yo creo que sí, que lo sobrevalora al fútbol, que le da una repercusión a los resultados totalmente inmerecidas. Esto se convirtió en una actividad casi en una industria, ¿no? Es un proceso, es un hecho creativo y tiene una dimensión profesional tan marcada que conspira contra la libertad del creador, ¿me entiende? Es que yo noto que cada vez está más acorralado los que estamos dentro de esto, especialmente el futbolista, ¿no?

Por las cifras que ganamos y las obligaciones que generan esas cifras, por la parte publicitaria, por la ropa deportiva, por la televisión, por los medios. Se ha vuelto una cosa muy difícil de manejar. De esa realidad surge el siguiente razonamiento. Primer puesto igual éxito, segundo puesto igual fracaso. No sé si es mundial, pero acá en la Argentina está totalmente exagerado. Que triunfar se vuelve la opción única. no hay otra opción, ¿me entiendes? Y yo veía algunas publicidades que encierran ese concepto, ¿no? Y esto empezó como un juego motivacional, ¿no?

Y se volvió una verdad absoluta y única. Antes la frase, ganarlo es lo importante, es lo único, era un hallazgo de los motivadores para lograr una prestación superior de los que debían intentar ganar un partido. Ahora eso es una verdad, una axioma, ¿me entiende? No es una… Usted sabe que la motivación siempre incluye fanatismos momentáneos, digamos, para lograr efecto, pero ahora ya no, ¿me entiende? Ya quedó instalado como una verdad, ¿no? ¿Cómo se siente, Marcelo, en ese mundo, en este ambiente, Aquí estoy. Estoy… ¿Adaptado? Sí, uno…

Porque por ahí uno es… Sufre las consecuencias y disfruta a la vez de esta situación, ¿no? Porque esa sensación de semidios que le atribuyen al ganador, bueno, ¿a quién le amarga un dulce, no? y esa sensación de inútil que le atribuyen al perdedor. Entonces me dice, ¿cómo hago para aislarme de eso? Y bueno, hay que intentar que ninguna de las dos sensaciones se apoderen de uno. Mal planteada la división. Yo creo que la división está entre los entrenadores que valoran la inspiración en el fenómeno creativo individual como la base de impulso del fútbol.

Y hay otro grupo de entrenadores que entienden que la organización y el orden es la base de impulso del proyecto. Yo creo que son antagónicas, ¿me entiende? La inspiración es un proceso creativo que exige de libertad y la organización es un proceso colectivo que exige de cierta disposición generosa para postergar las aspiraciones individuales y situarlas en el proyecto colectivo. Por eso digo que son antagónicos. Ustedes no pueden hacer convivir a ambas en plenitud. Una es a costa de la otra, en detrimento de la otra. Yo soy un hombre ordenado, soy un hombre que prefiere la organización a la libertad y el desorden que exige la inspiración.

Y eso es nada más que una sensación que tiene que ver con mi intimidad y que yo no puedo variarla. Ahora, si usted me dice, pero yo soy así porque no puedo ser de otro modo, pero valoro proyectos antagónicos, ¿me entiende? No es que desconozca o que diga, mire, yo siento así y rechazo lo contrario. Yo siento así y valoro lo contrario, en tanto y en cuanto a lo contrario tengo un sustento que lo vuelva admirable al proyecto. Dicho de otro modo, si usted se fija, la diferenciación existe.

Si usted toma a los entrenadores argentinos, un grupo está de este lado y otro grupo está de otro, y no nos equivocaríamos cuando los situemos. Si después usted dice, bueno, a ver, ¿qué grupo gana y qué grupo pierde? De este lado hay un montón que han ganado. Y han perdido también. Y han perdido. Y de este lado hay un montón que han ganado y que han perdido. Lo que usted nunca va a ver es alguno de este lado que haya ganado con los argumentos del lado contrario.

¿Por qué? Y bueno, porque entrenar es convencer. Y uno convence difundiendo los puntos en los que cree. Por eso nadie triunfa con las ideas ajenas. Cada día se le da menos protagonismo a aquellos jugadores que son distintos y que marcan un determinado nivel de excelencia. Es un exponente absolutamente calificado y que vale la pena revisar lo que él piensa porque aún a los que pensamos diferente el mensaje nos conmueve, ¿me entiendes? Yo he leído todo lo que él escribe. ¿Se pelea con él a través de los libros?

No, no, yo no escribo, así que he discutido con él en mi habitación sin que él esté, si lo quiere decir de otra manera. Por supuesto que… Ganó usted la discusión. Claro, creo que he ganado todas las discusiones a las que él no asistió. Pero no, lo que le quería decir es que para mí es un ideólogo que yo, en la medida que pudiera, si recomendar no es ser demasiado petulante, recomendaría que las ideas que él difunde se revisen. Griguol es un hombre que tiene prestigio, prestigio es que las condiciones se valoren más allá del día a día, cosa imposible de conseguir en la Argentina.

Hay que tener una trayectoria como la de Griguol, da la sensación. Uno de los pocos que pueden pontificar sin que lo suyo se compare con lo producido el día anterior. Porque el problema acá es que hay que ganar el día anterior para lograr el próximo, ¿no? Si no, las ideas del que perdió el día anterior no merecen ser escuchadas, por más calidad que tengan. Bueno, o lo contrario, el que ganó el día anterior está con derecho a hablar, no importa lo que diga. Bueno, creo que ser un maestro es salirse de ese circuito.


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